miércoles, noviembre 2
Me gustaria poder darte este atardecer, así desde adentro, como espiando la vida. Te mando esta carta en un ave de papel por que es lo que se hace en estas ocasiones. Telapatía es lo que hacemos, ni más ni menos. Esperaría a volver a verte pero sería demasiado tiempo, de aquí hasta que duerma y te sueñe de nuevo es demasiado tiempo, duele el espacio que nos separa.
Te soñé en la nieve, con un suéter azul, y corriendo emocionado. No sé por qué.
Esta mañana se pareció mucho al fin del mundo, caminé en medio de las carreteras, no había personas, solo yo y mis pasos solitarios que hacían eco en las plantas sentimentales. Me sabía a ese silencio de la madrugada cuando uno despierta sin una razón aparente y se pregunta ¿habrá soñado conmigo también?
Creo que no puedo expresar el sentimiento de un atardecer con ave de papel rojo y fin del mundo. Tendrías que venir, deberías de estar aquí. De a de veras, no sólo en sueños.
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