lunes, diciembre 5


Si la duda me entra, ¿cómo salgo yo de ella? No pertenezco a este lugar o a este tiempo.
Es una etapa difícil la del salto entre el sueño aparentemente fácil de la infancia a la soledad
de las cosas. Es la primera vez que te piden elegir, y sólo se te ocurren elecciones insólitas..
cantas en la regadera, tomas el café con leche del desayuno y el momento que subes al camión
que te lleva de tu casa a la universidad, te preguntas ¿Qué diablos hago aquí? Lo mismo me pregunto yo.

¿Qué más quisiera que leerte a ti? Pero no puedo y me duele. Son laberintos distintos,
solísimos de universos paralelos. Cada vez que me pongo a pensar en eso
me da un miedo marino. Mis pensamientos se contradicen y los sentidos se entumen,
lo que sabía ya no es, nada es. Todo se vuelve una contradicción, ¿a quién sigues?
¿latidos o sinapsis? Te juegas la vida en ello, y lo sabes.

Cada vez que te veo es desnudar la conciencia, quiero decir, no puedo con esto,
pero será mejor mañana. Será mejor cuando haga lo que quiero. ¿Cuándo será eso?
¿Cuando seamos ancianas y las arrugas sean recuerdos frágiles que se rompan con lágrimas?
Ya tengo nostalgia y no sé de qué. No quiero eso. Sabemos volar con el ala rota,
y sin embargo caemos. Caemos. Una constante huida entre el momento de nacer y morir.

Dicen que las personas que sueñan con espejos tienen problemas de identidad.
Yo sueño conmigo misma, en mi sueño, viéndome, cayendo, volando, huyendo,
y sin embargo no me he encontrado aún. No me basta, vivo con la constante ansiedad
de que hay algo más, algo más allá que este momento donde estoy parada, mi horizonte
son mi pasado y mi futuro.. no soy más que eso, y aún tengo fuerzas para seguir.
Tengo que recordalo a menudo. Tengo que darme fuerzas de no sé donde,
de no sé quién y seguir hasta que amanezca.

2 comentarios:

Solera dijo...

Quisiera decir algo sabio y prudente.

Hola!

Mildred, sí como la bruja dijo...

ya te extrañaba = )