Inútilmente el recuerdo de ti misma regresa, pero te das cuenta de que es la luz de una luciérnaga muerta. Muerdes la sangre, arrancandole lo que solías ser tú. Has aprendido a nombrar el insomnio, a leer silencios en la boca de la noche; pero olvidaste cómo se hablaba en singular, como siempre debió de haber sido.
1 comentario:
¿me estás leyendo la mente, verdad?
:( olvidaste cómo se hablaba en singular...
me sentí completamente parte de esto
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