Las mañanas estan colmadas de preguntas que caen livianas sobre nuestras cabezas mientras andamos a tientas en la oscuridad buscando el interruptor de la luz. También caen de improviso cuando vamos en la calle caminando con los ojos cerrados para que nadie nos encuentre, ¿Y si la velocidad de la luz fuera distinta? Caigo y casi me atropellan, pero sobrevivo. Lo que hace uno por escapar del tedio. Si la velocidad fuera distinta, más lenta, mi movimiento me haría envejecer, y experimentaría los efectos de la relatividad con sólo andar en auto.
pero qué carajos, nunca me han gustado los autos...
1 comentario:
hijole, con este escrito sí me mataste, de esos que uno piensa "por qué no lo escribí yo?" jaja
saludos
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