lunes, febrero 21



Hoy soñé contigo. Como de costumbre, mis sueños renuncian a todo tipo de naturaleza trivial y abstracta. Son mi vida del otro lado de la almohada.A veces son algún tipo de vaticinio o revelación. Aquel fragmento que por poco no pude ver.

Pero anoche estabas ahí, a mi lado, tan sobria de tí bajo el sol de verano, bajo mis pensamientos que te llueven como cristales sin gravedad. No te cubras, no huyas. Si me dieran a escoger ser la antítesis de alguien, qué mejor que ser la tuya.

Me duelen los ojos. ¿Eres tú la voz que he enmudecido desde que me perdí? Quizás lo seas. Eres una voz melodiosa, océanica. Estás jalándome hacia el fondo, asegurándote de que todas tus palabras sean venenno dulce. Las luces se apagan, las voces callan, y solo queda el sol trémulo que brilla oblicuo hasta esta hora. Nada importa. No puedo volver.

¿Sabes? Los polos opuestos se atraen, pero nadie dijo nunca que cuando se encuentran se vuelven locos.





1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Qué voy a hacer sin ti esta noche?,
¿conversar con el zumbido azul de mi ventana?,
¿o encontrar un buen tema con mi almohada?,
¿o decirle a mis sábanas que no?

Tal vez estar con un ojo abierto,
y el otro junto a ese sueño que no me deja dormir,
o perderme en la sombra de una araña,
o decirle a mis sábanas que no.

¿Qué hacer sin ti esta noche,
si una mano no me entiende
y la otra sabe más que yo
de figuras extrañas en tu espalda,
de arrebatarle miedos a tu voz?

Siempre tuya