jueves, noviembre 18

Mejores cosas que contar

Hoy ha sido un dia en el que las horas se me van como dinero cuando voy a una libreria...de mañana desperté temprano, me cambié para ir a mi clase de algebra, olvidé el flan que habia guardado para el desayuno, me gusta empezar con el final. En el camino vi cómo es que la calle aparecía frente a mi y me iba comiendo hasta el salón de clases llegó hasta mí. Eran las 11:30, salí corriendo por el tinte, porque al igual que el flan también lo olvidé, regresé y me di cuenta de que ni un aleman pudo ganarme con la puntualidad, 12 EN PUNTO. Mañas que me ha pegado mi papá.. ironicamente, lo que iba a hacer es algo que le caería de lo lindo a su higado.

Empezamos por ponerle peroxido a un mechon, a dos, a tres, cada uno iba adquiriendo una tonalidad particular de amarillo, blanco, y gris; el terminar la señorita quiso hacer un experimento para ver si el color agarraba. Las cosas que uno hace para satisfacer deseos irracionales son realmente curiosas. Mi cabello acabó verde como el color limon de mi bolsa, cosa que me botó de risa. Arreglamos el error, y digo arreglamos porque to tuve que ayudar a que no pasara un cataclismo en mi cabeza. Mientras el peroxido hacía lo que tenía que hacer y yo no, la chava que me estaba extrayendo el color de la cabeza me platicaba de ella, hablaba conmigo como si fueramos amigas desde siempre, contandome de su mamá, novio, trabajo.. haciendome pensar que lo que estaba haciendo era, y es despues de todo una minucia comparada con las cosas que hace a diario la gente y que no presume de subirlo a un blog.

Después de cinco largas horas, vi mi cabello desde la raiz hasta la punta de un color azul oscuro matizado acuareloso y gris y cielo.. que me dejó pasmada, no el color, si no ella.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta tu sonrisa...y un café...y tus pies.