miércoles, abril 4




Si no existiera,
seguramente tú me inventarías.
Como un relámpago que irrumpe en el cielo
la coma de tus palabras, el acento en la íes
el café de media noche que te acompaña.

Me inventarías para tu individual tortura
para saciar tu sed de nostalgia

solos, solísimos en el universo palpitante
como dos tontos jugando en el mismo edificio abandonado

Después de haber existido yo
empiezas a dibujarte tú en el lienzo
por eso, somos yo Adán y tú Eva.
Una dualidad mágica de discusiones matutinas,
dos frutas en la misma gravedad,
buscando lo que no debe de existir,
entrando donde no se debe entrar.

¿qué soy si no una leve masturbación de la mente?