domingo, diciembre 11


Cada vez que te miro recuerdo que habitas espacios vacíos, colmados de ausencia de personas. Que las calles, las escaleras, los parques y las iglesias están llenas de una neblina que inhunda los pulmones de soledad.



Abres los labios para llamarme, el eco me recuerda que todos son los mismos lugares. El lugar eres tú. El color es todos los colores.



Hay cosas que rara vez se parecen a un poema.
La mayoría de las veces parece que tienes oro entre las manos, pero es tierra.
Las palmas de mis manos se incendian, siento escalofríos que me recorren el cuerpo entero
hormigas que me visten de negro

¿Así debe sentirse habitarte a tí?






martes, diciembre 6


Libélula ondulante
de costumbres soláceas,
de colores amarillentos y rojos
sin año nuevo, sin reloj

que se le seque la boca
para que siempre
que hable del mar

se escapen anémonas
en incendios salados

que no tenga miedo
del azúcar verde,
que no tenga miedo a nada
más.

lunes, diciembre 5


Si la duda me entra, ¿cómo salgo yo de ella? No pertenezco a este lugar o a este tiempo.
Es una etapa difícil la del salto entre el sueño aparentemente fácil de la infancia a la soledad
de las cosas. Es la primera vez que te piden elegir, y sólo se te ocurren elecciones insólitas..
cantas en la regadera, tomas el café con leche del desayuno y el momento que subes al camión
que te lleva de tu casa a la universidad, te preguntas ¿Qué diablos hago aquí? Lo mismo me pregunto yo.

¿Qué más quisiera que leerte a ti? Pero no puedo y me duele. Son laberintos distintos,
solísimos de universos paralelos. Cada vez que me pongo a pensar en eso
me da un miedo marino. Mis pensamientos se contradicen y los sentidos se entumen,
lo que sabía ya no es, nada es. Todo se vuelve una contradicción, ¿a quién sigues?
¿latidos o sinapsis? Te juegas la vida en ello, y lo sabes.

Cada vez que te veo es desnudar la conciencia, quiero decir, no puedo con esto,
pero será mejor mañana. Será mejor cuando haga lo que quiero. ¿Cuándo será eso?
¿Cuando seamos ancianas y las arrugas sean recuerdos frágiles que se rompan con lágrimas?
Ya tengo nostalgia y no sé de qué. No quiero eso. Sabemos volar con el ala rota,
y sin embargo caemos. Caemos. Una constante huida entre el momento de nacer y morir.

Dicen que las personas que sueñan con espejos tienen problemas de identidad.
Yo sueño conmigo misma, en mi sueño, viéndome, cayendo, volando, huyendo,
y sin embargo no me he encontrado aún. No me basta, vivo con la constante ansiedad
de que hay algo más, algo más allá que este momento donde estoy parada, mi horizonte
son mi pasado y mi futuro.. no soy más que eso, y aún tengo fuerzas para seguir.
Tengo que recordalo a menudo. Tengo que darme fuerzas de no sé donde,
de no sé quién y seguir hasta que amanezca.