sábado, marzo 26

30/03/91






Estamos a 26 de Marzo del 2011. Así es. Escribo en un diario que todavía no empiezo, oyendo un tango de alguien que no conozco. Voy a cumplir 20 años. Como siempre, tengo sentimientos encontrados, como en esos problemas de física en donde tienes que calcular sádicamente en cuánto tiempo dos trenes se partirán o no su madre... a mi pasado y a mi futuro les falta, pero no sé variables y constantes usar para saber el día..

Un día alguien que admiro me dijo que el tiempo no existe. Está ahí y ya ¿vale?. Nosotros, somos los monos minúsculos y solitarios los que lo prefabricamos y pasteurizamos desde nuestra egocéntrica paranoia primática (viene de primate, de Darwin claro), y partiendo de esto, concluyo que yo soy el tiempo, mi propio tiempo.

La verdad nunca me han gustado los cumpleaños, ni por los regalos porque me dan igual, soy la misma con o sin ellos, bah. No me siento tan orgullosa como para que me celebren, bueno sí, pero no tanto como para que festejen que haya nacido (el egocentrismo de nuevo, primata!). ¿He descubierto la cura del cáncer? No. ¿He inventado el hilo tibio y el agua negra? No. ¿Entonces?
Es sólo cursilería esto del cumpleaños.

Cuando tenía 15 decía que iba a morir a los 27, como mis ídolos.. creo que desde entonces ya sabía lo que me esperaba, una predicción de lo que es la decadencia de la infancia. Un postmortem de imaginación y asombro, ya sabes, siempre me voy al drama.
Pero no ha sido del todo así, salvo por los cumpleaños, granos de arena que llenan el vacío no estaría consciente de lo que es el tiempo ni de lo que tengo que sentir y ver ahora, hablemos de lo correcto y lo real no, es mi propia cuenta regresiva lo que importa, un látigo que me hace despertar y apresurarme a despellejar las pretensiones y las cenizas. Quiero incendios.
¿Ves? No era tan difícil.. somos el tiempo..


Hoy, es 26 de Marzo...






¿y después?












imagen: Mike Worall

miércoles, marzo 23

Estabas ahí



Caminas en el lado solitario de la carretera, toda una auto-stop. Viajas corto en la orilla de la banqueta, piloteando tu sombra que se va a caer. No es una simulación, es el color y el olor que te mantiene viva y revuelta. Has regresado y tus neuronas espejo te aplauden desde graffitis pequeños en la pared de tu cuarto. No te vayas de nuevo, no olvides a qué carajos has venido.

lunes, marzo 7

Me he perdido



Inútilmente el recuerdo de ti misma regresa, pero te das cuenta de que es la luz de una luciérnaga muerta. Muerdes la sangre, arrancandole lo que solías ser tú. Has aprendido a nombrar el insomnio, a leer silencios en la boca de la noche; pero olvidaste cómo se hablaba en singular, como siempre debió de haber sido.

Tus ojos a sol y sombra




Me muerde tu mirada en incendio,
ahogando el silencio de mis ojos,
me llenas de cenizas roncas.

Eres el intruso inmóvil,
la eterna agonía de mis párpados,
quemadura rota.

¿Sabes lo que es estar detrás de estas pupilas?

miércoles, marzo 2

Cosas así




Las mañanas estan colmadas de preguntas que caen livianas sobre nuestras cabezas mientras andamos a tientas en la oscuridad buscando el interruptor de la luz. También caen de improviso cuando vamos en la calle caminando con los ojos cerrados para que nadie nos encuentre, ¿Y si la velocidad de la luz fuera distinta? Caigo y casi me atropellan, pero sobrevivo. Lo que hace uno por escapar del tedio. Si la velocidad fuera distinta, más lenta, mi movimiento me haría envejecer, y experimentaría los efectos de la relatividad con sólo andar en auto.

pero qué carajos, nunca me han gustado los autos...

Me he esforzado grandemente por hacerme a la idea de que nunca podré alentar el tiempo, ni personalizarlo. En las ocasiones en que quieres que el tiempo se apure o que en su defecto se detenga, solo surte el efecto contrario. Es la relatividad que actúa discretamente desde su velocidad de la luz. Ya me decía mi espejo, nunca confíes en alguien que dice amar los viajes en el tiempo.