Hoy soñé contigo. Como de costumbre, mis sueños renuncian a todo tipo de naturaleza trivial y abstracta. Son mi vida del otro lado de la almohada.A veces son algún tipo de vaticinio o revelación. Aquel fragmento que por poco no pude ver.
Pero anoche estabas ahí, a mi lado, tan sobria de tí bajo el sol de verano, bajo mis pensamientos que te llueven como cristales sin gravedad. No te cubras, no huyas. Si me dieran a escoger ser la antítesis de alguien, qué mejor que ser la tuya.
Me duelen los ojos. ¿Eres tú la voz que he enmudecido desde que me perdí? Quizás lo seas. Eres una voz melodiosa, océanica. Estás jalándome hacia el fondo, asegurándote de que todas tus palabras sean venenno dulce. Las luces se apagan, las voces callan, y solo queda el sol trémulo que brilla oblicuo hasta esta hora. Nada importa. No puedo volver.
¿Sabes? Los polos opuestos se atraen, pero nadie dijo nunca que cuando se encuentran se vuelven locos.

